En este momento, tras años de difíciles pruebas, enfrentando enemigos externos y grandes desafíos internos, el Estado de Israel necesita un gobierno que una a la mayoría del pueblo en torno a un camino claro, responsable y nacional. Mi intención es establecer un amplio gobierno nacional, que se apoye en el mayor consenso posible sobre las cuestiones centrales que determinarán nuestro futuro aquí durante generaciones. Este gobierno se basará en principios fundamentales claros: Israel es el Estado-nación del pueblo judío. Israel se defenderá por su propia fuerza. Israel garantizará su independencia económica, energética y armamentística. Y no se establecerá un Estado palestino entre el mar y el Jordán. Quien acepte estos principios está invitado a unirse. No venimos a boicotear, a descalificar personalmente, a profundizar la división o a continuar el cisma. Al contrario: venimos a sanar, a unir y a sacar a Israel de la responsabilidad nacional y de un profundo amor por nuestro pueblo y nuestro país. Ya tenemos suficientes enemigos externos. Todavía quedan vestigios del eje iraní con los que hay que lidiar, hay graves desafíos de seguridad, y también hay oportunidades históricas de paz en la región —en Líbano y en otros lugares. Para superar las amenazas y aprovechar las oportunidades, primero necesitamos paz entre nosotros. Esta es la verdadera elección en estas elecciones: un amplio gobierno nacional encabezado por mí —o un gobierno de izquierda minoritario que dependerá de partidos árabes. Israel necesita un amplio gobierno nacional. Con la ayuda de Dios, este es el gobierno que estableceré.
Israel necesita un gobierno nacional amplio; lo estableceré.
Israel necesita un gobierno nacional amplio: lo estableceré.