El tiempo pasa, pero no borra el momento de las noticias más amargas: que nuestros seres queridos ya no viven. Así se sintió usted – en cada hogar y familia. Así nos sentimos nosotros – mis padres, yo y mi hermano menor Ido, cuando cayó mi hermano Yoni, de bendita memoria. La añoranza está presente cada día, las manos quieren abrazar de nuevo. Los ojos – ver la sonrisa. Los oídos – escuchar la voz, la voz de nuestro querido.
La verdad es que la herida es más profunda que el tiempo.
Primer ministro reflexiona sobre el dolor persistente por seres queridos caídos, enfatizando el profundo y duradero impacto de la pérdida en las familias.
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