La operación se centra en lograr el control de la cresta Beaufort y la zona del arroyo Saluki, así como en profundizar el daño a la organización terrorista Hezbolá y destruir infraestructuras terroristas significativas establecidas en la cresta bajo guía iraní, desde donde terroristas de Hezbolá llevaron a cabo combates y realizaron numerosos ataques terroristas. Además, las fuerzas operan contra infraestructuras de lanzamiento establecidas en la zona, desde las cuales se efectuaron cientos de lanzamientos contra civiles del Estado de Israel y contra fuerzas de las FDI que operan en el sur del Líbano.