Nueva tecnología de ‘sensor mecánico’ rastrea el comportamiento de células cancerosas y predice su propagación

Por Pesach Benson • 26 de enero de 2026

Jerusalén, 26 de enero de 2026 (TPS-IL) — Científicos israelíes han desarrollado un método revolucionario para identificar células cancerosas agresivas, no analizando genes o marcadores químicos, sino observando cómo interactúan físicamente con su entorno, según anunció la Universidad Hebrea de Jerusalén. Los investigadores introdujeron una nueva tecnología de «sensores mecánicos» que podría proporcionar una forma rápida y de bajo costo para detectar las células con mayor probabilidad de propagarse.

El estudio, dirigido por el estudiante de doctorado Chalom Zemmour bajo la supervisión de la profesora Ofra Benny de la Facultad de Farmacia, marca un cambio en el diagnóstico del cáncer. En lugar de depender únicamente de pruebas moleculares o genéticas, el equipo planteó una pregunta simple: ¿Cómo se comportan físicamente las células cancerosas al interactuar con su entorno?

Para responder a esto, los investigadores crearon superficies especialmente texturizadas con patrones de partículas microscópicas, formando un paisaje invisible a simple vista. Cuando las células cancerosas se colocan sobre estas superficies, su comportamiento revela su agresividad.

“Las células cancerosas más agresivas se adhieren a la superficie con más fuerza, tragan más partículas microscópicas y se envuelven alrededor de las diminutas características”, explicó Zemmour. “Las células menos agresivas se comportan de manera muy diferente, aunque estas diferencias son indetectables en superficies de laboratorio planas ordinarias”.

Los hallazgos se publicaron recientemente en la revista revisada por pares Materials Today Bio y también proporcionan una nueva perspectiva sobre la metástasis, el proceso por el cual el cáncer se propaga. Las superficies pudieron diferenciar células en diferentes etapas metastásicas. Los investigadores observaron que las células cancerosas pierden temporalmente una fuerte adhesión después de abandonar el tumor primario, lo que puede ayudarles a viajar a través del torrente sanguíneo o el sistema linfático. Una vez que llegan a un nuevo sitio, las células recuperan la adhesión y la actividad mecánica.

“Esto nos dice que la agresividad no es un rasgo fijo, y podemos tener una tecnología sensible para medirla”, dijo Benny. “Es un estado funcional que puede revelarse a través del comportamiento físico, no solo de las firmas moleculares”.

Una gran ventaja del método es su simplicidad. No requiere tintes, marcadores ni análisis genéticos complejos, y las superficies se pueden producir utilizando técnicas de laboratorio estándar. También son compatibles con herramientas de imagen y moleculares ya utilizadas en laboratorios de investigación y clínicos, lo que hace que el enfoque sea práctico y escalable.

Debido a estas cualidades, la tecnología podría utilizarse para la detección rápida de la agresividad de las células cancerosas, el estudio de la progresión tumoral, las pruebas de fármacos y el tratamiento personalizado. Al observar cómo las células empujan, tiran y se adhieren a su entorno, los investigadores pueden obtener una imagen más precisa de qué tumores son verdaderamente peligrosos.

“Nuestro trabajo demuestra que las interacciones mecánicas de las células cancerosas —cómo se mueven, se adhieren y se deforman— pueden decirnos mucho sobre lo peligrosas que son”, afirmó Benny. “Esto abre un nuevo camino para el diagnóstico del cáncer que es a la vez potente y sorprendentemente simple”.

Dado que es rápido, simple y no requiere marcadores, el método podría permitir la detección rápida de la agresividad de las células cancerosas, ayudando a identificar los tumores con mayor probabilidad de propagarse y guiando las decisiones de tratamiento. También proporciona una herramienta poderosa para estudiar la metástasis, revelando cómo las células cancerosas se desprenden, viajan y colonizan nuevos tejidos.

La técnica también podría transformar las pruebas y el desarrollo de fármacos. Al colocar células cancerosas en las superficies texturizadas, los investigadores pueden evaluar mejor cómo las terapias potenciales afectan su comportamiento mecánico, incluida la adhesión, la absorción de partículas y los cambios de forma.