Durante la operación, agentes de policía arrestaron a 19 residentes ilegales, tres empleadores y dos transportistas, quienes fueron trasladados para ser investigados en las comisarías de Kfar Saba y Rishon LeZion. Al finalizar la investigación, se amplió la detención de algunos de los sospechosos y se presentaron cargos contra varios de los empleadores. Estos son delitos graves que podrían constituir una plataforma para actividades terroristas hostiles. Por ello, en paralelo a los procedimientos penales, agentes del Distrito Central cerraron dos restaurantes en Rishon LeZion y Hod Hasharon durante 30 días por orden administrativa, tras descubrir que allí se empleaba a residentes ilegales.
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