Siempre actuó con dedicación, sensibilidad y un cuidado infinito por los soldados del batallón. Su espíritu de entrega quedará grabado en los corazones de todos los que tuvieron el privilegio de conocerla y servir a su lado. En nombre de todos los ciudadanos de Israel, abrazamos a la familia de Rotem, que su memoria sea una bendición, y rezamos por la pronta recuperación de los heridos en el difícil incidente. Que su memoria sea una bendición. Que su sangre sea vengada.
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