Hoy, al concluir la investigación, se presentó una acusación formal contra diez miembros de la banda. La investigación se llevó a cabo en cooperación con la comisaría de Migdal HaEmek, el Servicio Penitenciario y la Autoridad Tributaria, durante la cual se expuso un mecanismo criminal que operaba desde dentro y fuera de la prisión. Del material de investigación se desprende que el principal acusado, que cumple condena desde 2020, dirigía las actividades de los miembros de la banda a través de un teléfono público en la cárcel. Bajo sus instrucciones, se establecieron operaciones de juego ilegal y líneas de usura con tasas de interés de hasta el 120% anual. Según la acusación, los beneficios del delito se blanquearon a través de cuentas bancarias de testaferros, ocultación de efectivo y el uso de criptomonedas. La acusación se presentó contra los diez acusados por delitos de extorsión mediante amenazas, sabotaje agravado, blanqueo de capitales, operación de juegos de azar ilegales y concesión de préstamos en el mercado gris.
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