Científicos israelíes descubren memoria inmunológica contra el cáncer
Jerusalén, 14 de junio de 2026 (TPS-IL) — Científicos israelíes han identificado una forma de memoria inmunológica hasta ahora desconocida que podría ayudar al cuerpo a atacar células cancerosas y abrir nuevas vías para vacunas contra el cáncer.
Un estudio reciente del Instituto Weizmann de Ciencias encontró que el cáncer podría no ser tan invisible para el sistema inmunológico como se creía, sugiriendo que las células B de memoria, conocidas desde hace tiempo por proteger contra infecciones, también pueden montar una respuesta dirigida contra tumores malignos.
Los hallazgos, publicados en la revista revisada por pares Immunity, desafían suposiciones arraigadas y abren nuevas avenidas para el desarrollo de vacunas contra el cáncer.
El sistema inmunológico depende de las células B para producir anticuerpos, proteínas que reconocen y ayudan a neutralizar amenazas como virus y bacterias. Cuando una célula B se encuentra por primera vez con un objetivo, se somete a un proceso de refinamiento en los ganglios linfáticos, donde mejora la precisión de sus anticuerpos. Algunas de estas células se convierten en células B de memoria de larga vida que permanecen almacenadas en los ganglios linfáticos, listas para responder rápidamente si la amenaza regresa. Sin embargo, dado que los tumores surgen de los propios tejidos del cuerpo, no estaba claro si tal memoria inmunológica podría formarse también contra el cáncer.
El estudio israelí, dirigido por investigadores del laboratorio del profesor Ziv Shulman, examinó muestras de tumores y ganglios linfáticos cercanos de 11 pacientes con cáncer de ovario seroso de alto grado, la forma más común y agresiva de la enfermedad.
Para su sorpresa, los investigadores descubrieron que la mayoría de las células B en los ganglios linfáticos cercanos a los tumores eran células B de memoria. Un análisis adicional mostró que algunas de estas células estaban estrechamente relacionadas con células B encontradas dentro de los propios tumores, lo que sugiere que migraban de los ganglios linfáticos al tejido canceroso y continuaban su actividad allí.
Poniendo a prueba la memoria inmunológica
El equipo aisló entonces los planos genéticos de estos anticuerpos y los reprodujo en el laboratorio para probar su función. Más de un tercio de los anticuerpos diseñados se unieron fuertemente a las células de cáncer de ovario, mostrando una unión mucho más débil a las células humanas sanas.
«Temíamos que los anticuerpos atacaran las células humanas indiscriminadamente, pero de hecho resultaron ser un arma dirigida contra el cáncer de ovario», dijo Shulman.
Los investigadores creen que esta selectividad es importante, ya que sugiere que el sistema inmunológico puede distinguir las células cancerosas del tejido normal a pesar de su origen biológico compartido. El Dr. Nahum Nathan, quien dirigió el estudio, explicó que los hallazgos indican que estas células B de memoria no son reservas pasivas sino participantes activos en la respuesta inmunológica, capaces de moverse entre los ganglios linfáticos y los tumores y adaptarse a medida que avanzan.
El estudio también descubrió un obstáculo inesperado. En los ganglios linfáticos cercanos a los tumores, la actividad inmunológica parecía ser suprimida por los macrófagos, un tipo de célula inmunológica que elimina otras células durante la inflamación. Utilizando imágenes en vivo, los investigadores observaron macrófagos engullendo células B durante sus etapas de entrenamiento, limitando efectivamente la formación de nueva memoria inmunológica.
Esta supresión puede ayudar a explicar por qué el cáncer puede persistir a pesar de una respuesta inmunológica. También plantea la posibilidad de que la modificación de estas células reguladoras pueda mejorar las defensas naturales del cuerpo.
Es importante destacar que algunos de los anticuerpos identificados se dirigieron a una proteína clave involucrada en el crecimiento y la propagación del cáncer, lo que sugiere que a los tumores les puede resultar difícil evadir tales respuestas solo a través de mutaciones.
Los investigadores también señalaron que mecanismos de supresión inmunológica similares pueden ocurrir en otras enfermedades, incluidas las afecciones inflamatorias intestinales, donde los macrófagos excesivamente supresores pueden reducir la actividad inmunológica beneficiosa.
El estudio apunta a varias aplicaciones prácticas, la mayoría aún en etapas tempranas de investigación.
Si las células B de memoria pueden ser entrenadas de manera confiable para reconocer objetivos específicos de tumores, podrían ser aprovechadas para enseñar al sistema inmunológico a reconocer el cáncer antes o a responder de manera más agresiva después del tratamiento.
Otra aplicación son las terapias basadas en anticuerpos. Dado que los investigadores aislaron y reprodujeron con éxito anticuerpos de estas células B de memoria, esos anticuerpos podrían potencialmente desarrollarse en medicamentos dirigidos.
Finalmente, la investigación abre la puerta a la reprogramación del sistema inmunológico. Si los científicos pueden controlar mejor los macrófagos supresores que limitan la activación de las células B en los ganglios linfáticos, puede ser posible potenciar la capacidad natural del cuerpo para generar memoria anticancerosa o, por el contrario, atenuar la memoria inmunológica en condiciones donde se vuelve perjudicial, como en enfermedades autoinmunes.