Científicos israelíes desentrañan los secretos de la construcción de nidos de hormigas tejedoras
Jerusalén, 15 de abril de 2026 (TPS-IL) — Científicos israelíes han obtenido nuevas perspectivas sobre cómo las colonias de hormigas tejedoras coordinan la construcción a gran escala, revelando que sus impresionantes habilidades para construir nidos podrían tener implicaciones en la robótica, la ingeniería y el diseño de sistemas complejos.
En las selvas tropicales del norte de Australia, las hormigas tejedoras construyen nidos en lo alto de las copas de los árboles en lugar de bajo tierra, uniendo hojas vivas en estructuras esféricas huecas y cosiéndolas con seda producida por sus larvas. Las hormigas individuales unen sus cuerpos en cadenas que actúan como herramientas temporales, permitiendo a la colonia remodelar su entorno a través de la fuerza coordinada.
El trabajo de las hormigas surge de reglas locales simples, restricciones físicas y un comportamiento colectivo altamente estructurado, en lugar de una planificación centralizada. Para estudiar este proceso en detalle, el profesor Ofer Feinerman y la Dra. Ehud Ponio del Instituto de Ciencia Weizmann viajaron a Townsville, en el norte de Australia, donde recolectaron colonias enteras para su observación en laboratorio.
«Cada colonia de hormigas tejedoras en la selva tropical puede extenderse por docenas de nidos y varias copas de árboles a decenas de metros de altura», dijo Feinerman. «Pero solo hay una reina… encontrarla es tan desafiante como encontrar a un solo residente en toda Tel Aviv». Los investigadores se centraron en colonias más pequeñas en árboles jóvenes para hacer la observación factible.
Los hallazgos, publicados en la revista revisada por pares Current Biology, ayudan a explicar cómo las sociedades de insectos pueden resolver de manera confiable problemas de ingeniería complejos sin una «inteligencia» individual al nivel tradicionalmente asociado con tales tareas.
El trabajo de campo resultó difícil. Las hormigas tejedoras se defienden agresivamente, mordiendo y liberando ácido, lo que requiere trajes protectores. En algunos casos, los residentes confundieron a los investigadores con equipos de control de plagas. En un momento dado, una colonia incluso escapó durante el transporte, obligando al equipo a reiniciar sus esfuerzos de recolección.
De vuelta en el laboratorio, el equipo construyó una arena controlada equipada con 52 cámaras 4K sincronizadas, simulando una rama con cuatro hojas artificiales. Esto les permitió observar a cientos de hormigas construyendo nidos bajo condiciones geométricas cuidadosamente variadas.
Un hallazgo clave es que las hormigas despliegan consistentemente dos «herramientas vivas» distintas. Las cadenas de hormigas actúan como «cremalleras», uniendo progresivamente las hojas, mientras que las cadenas colgantes actúan como «pesos» que doblan las hojas en su posición. Estas no son formaciones aleatorias, sino estructuras funcionales repetibles que emergen durante la construcción y cumplen roles mecánicos específicos.
Sin embargo, el resultado más importante no es la existencia de estas herramientas, sino cómo se coordinan.
Cuando los investigadores cambiaron los ángulos de las hojas para crear condiciones en las que la formación del nido pudiera proceder en múltiples direcciones, esperaban confusión o resultados inconsistentes. En cambio, las hormigas evitaron consistentemente el conflicto siguiendo una secuencia simple: primero completan una conexión estable y solo entonces extienden la construcción a hojas adicionales. Este orden escalonado evita que se formen fuerzas competidoras y fija todo el sistema en una única dirección global de construcción.
Según los científicos, este comportamiento sugiere que lo que parece ser una compleja «toma de decisiones» es en realidad una regla de coordinación emergente que previene la inestabilidad en puntos de transición críticos. Las hormigas no resuelven la geometría de antemano; más bien, el sistema se autoestabiliza a través de interacciones locales que eliminan naturalmente las configuraciones conflictivas.
Otra implicación importante es que gran parte de la estructura final puede estar moldeada menos por la elección conductual y más por la física misma. Debido a que las hojas tienen formas elípticas, conectar sus bordes tiende a producir naturalmente una forma esférica cerrada. En este sentido, las hormigas operan dentro de fuertes restricciones geométricas que guían el resultado hacia una estructura estable y rígida, independientemente de la intención de alto nivel.
En conjunto, los hallazgos sugieren una forma diferente de comprender la inteligencia colectiva. La colonia no parece depender de una planificación centralizada o de modelos internos complejos. En cambio, los resultados estables emergen de la interacción de reglas conductuales simples, coordinación secuencial y restricciones físicas en el entorno.
Los hallazgos ofrecen un plano potencial para sistemas descentralizados, especialmente en robótica de enjambres e ingeniería distribuida. Al mostrar cómo las hormigas coordinan la construcción compleja a través de reglas locales simples y un claro orden de operaciones, el estudio señala formas en que los enjambres de robots podrían ensamblar estructuras sin control centralizado. La estrategia de «bloqueo secuencial» de las hormigas —terminar una conexión antes que otras— podría ayudar a prevenir conflictos en sistemas donde muchos agentes actúan simultáneamente, mejorando la estabilidad en robótica, redes y logística.
El estudio también subraya el valor de utilizar restricciones físicas como parte de la solución. Dado que las hormigas dependen de la geometría de las hojas para producir nidos fuertes y esféricos, sugiere que los ingenieros pueden diseñar materiales y entornos donde la física haga gran parte del trabajo. Este enfoque podría informar la robótica blanda, la construcción ligera y los materiales adaptativos, donde la estructura y la estabilidad emergen de la forma y las fuerzas en lugar de una planificación detallada.
«Hoy en día intentamos alterar la disposición de las hojas para desafiar a las hormigas», dijo Feinerman. «Sin embargo, la colonia logra repetidamente resolver problemas complejos… lo que sugiere habilidades cognitivas altamente desarrolladas codificadas en el comportamiento social».






























